domingo 27 de julio de 2008

Los huertos ecológicos de Petatlán

Guerrero
Otro modo de comer, otro modo de vivir: los huertos ecológicos de Petatlán
Lorena Paz Paredes

FOTO: Lorena Paz Paredes

En las zonas rurales marginadas las mujeres sufren la falta de comida con mucha más angustia que otros miembros de la familia, pues alimentar a los hijos se vive como una responsabilidad ineludible y casi exclusivamente personal. Si no hay maíz para el nixtamal, ella tiene que pedirlo prestado a la parienta o a la vecina, y si no, conseguir dinero y endeudarse, pero una tortilla no les faltará a los chamacos. Con quelites, agua y tantita sal puede hacerse una sopa, y ese día ella se las arregla para que sus hijos engañen al hambre. Y si la comida no alcanza, es ella la que come menos, la que espera al final, o la que se acuesta sin probar alimento.

Ingeniárselas para hacer comida cuando se es pobre puede ser una carga pesadísima. Pero cuando esa voluntad se socializa, las cosas cambian, como sucedió en la serranía de Petatlán donde una docena de campesinas empezaron a juntarse para intercambiar consejos, ánimos y sembrar hortalizas en sus traspatios. Así nació la Organización de Mujeres Ecologistas de la Sierra de Petatlán (OMESP) en 2002. Seis años después hay cien socias en más de 12 comunidades de la cuenca, cultivando hortalizas en sus traspatios. “Mi mamá antes no sabía cómo eran tantas hortalizas que hay –cuenta una niña–; en la casa nomás conocíamos el jitomate, el chile, las calabazas (...) Ahora todos sabemos lo que son los rábanos, las lechugas, todo, y cada quien tiene una huerta que cuida y riega para tener comida (...) Los niños ayudamos a sembrar. Me gustan las mañanas y las tardes cuando nos juntamos con mis hermanos para regar y limpiar.”

Y es que con el cultivo de verduras les cambió la vida a las familias de por aquí. “Antes de que yo entrara a la organización –cuenta una socia– no sabía sembrar hortaliza, comíamos arroz, frijoles, tortillas, huevos y pastas. Hoy en mi casa se come mucha verdura y hasta ensaladas sé hacer”.

Otra socia dice que “desde antes yo sembraba zanahorias y rábanos, pero no sabía el valor que tenían. Aquí en la OMESP me enseñé a sembrar col, cebolla, lechuga, calabaza, cilantro, betabel, ajos, tomate y a darles valor. Desde que estoy organizada he sentido un gran adelanto para economizar, porque ahora ahorro y ya no compro toda la verdura y no dependo tanto de lo que mi marido me trae”. Otra socia explica que la organización le ha “dado conocimiento de las hortalizas: cómo se riegan, cómo se preparan. Hoy en mi familia comemos cebolla, rábano, sandía, betabel, zanahoria, cilantro. Me enseñé cómo aprovechar mejor lo que tengo; qué podemos sembrar para alimentarnos mejor y más fresco y no tener que comprar todo lo que comemos.”

Mejora la dieta.También aprendieron a hacer encurtidos, mermeladas y conservas, para aprovechar mejor los productos y vender los excedentes en la misma localidad.

Además, la organización ha conseguido modestos financiamientos para comprar semilla de hortalizas cada ciclo y malla para cercar algunos huertos y protegerlos de los animales. Otras socias están sembrando frutales como cercos vivos en sus traspatios y también crían pollos de rancho, y además de ensaladas, comen carne y huevo.

La organización les ha dado a estas mujeres una escuela, principalmente mediante el intercambio de saberes y experiencias entre socias de distintas comunidades. Y con apoyo de especialistas, algo han aprendido sobre agricultura orgánica, composteo y combate de plagas y enfermedades. “Aprendimos a conocer las enfermedades de las plantas y a curarlas (....) podemos preparar con ajo, chile, ceniza y jabón la medicina que cura las plantas (...) ahora sabemos y tenemos manera de alimentarnos sanamente, aprovechando el suelo y el agua”.

Los huertos de traspatio mejoraron la nutrición familiar y ayudaron a ahorrar el dinero que muchas veces no se tiene, pero sobre todo afianzaron la organización. “Aquí hemos aprendido –cuenta la dirigente de la OMESP– a caminar solas (...) y sabiendo que otras mujeres en otras partes están igual que nosotras y luchan por mejorar”.

Criando palomas en Juanópolis

Brasil
Criando palomas en Juanópolis
Armando Bartra


Sebastián y sus palomas. FOTO: Manoel Marques

"No la vendo por nada. La tierra no tiene precio. La tierra es mi vida”, dice enfática, casi ofendida por la pregunta, doña Fátima. Pero en los cerros que nos rodean las densas plantaciones de eucaliptos sembradas por empresarios de Sao Paulo en tierras previamente quemadas por los herbicidas, son testimonio de que algunos sí vendieron. ¿Por qué, entonces, Fátima, su esposo Octavio y las 11 familias de la Asociación de Agricultores del Barrio dos Petros, pueden seguir siendo campesinos? Ésta es su fórmula mágica:

Juanópolis es un municipio rural de poco más de diez mil habitantes, de los cuales casi la mitad son familias de pequeños agricultores, la mayoría con propiedades de menos de 50 hectáreas. Pero la cultura campesina local y las aportaciones ambientales de la región están amenazadas por el monocultivo del eucalipto, cuyas plantaciones se extienden comprando y rentando tierras o induciendo la silvicultura industrial entre los productores.

Rica en agua y originalmente cubierta de bosques la Sierra de Mantiqueira sufrió su primera deforestación durante el siglo XIX por siembras de café, sustituidas después por la pequeña ganadería bovina y más recientemente por monocultivos forestales, actividad empresarial que se extiende ahí debido a las tierras fértiles y abundantes recursos hídricos, aunque también a los buenos caminos y cercanía de las plantas procesadoras. Pero, de la forma extractiva o minera como lo siembra el agronegocio, el eucalipto es ambientalmente predador y amenaza las cuencas hidrográficas de Piracicaba, Capivarí y Jundiaí que, entre otras cosas, abastecen de agua a los 20 millones de habitantes de Sao Paulo. De hecho en la región sólo resta un 6 por ciento del bosque original.

La voluntad de resistir es de los campesinos, la alternativa tecnológica y asociativa viene del proyecto Experimentación en Agrosilvicultura y Participación Social, de la Universidad de Sao Paulo. Para sus animadores “la organización colectiva es fundamental para el éxito y la permanencia de la agricultura familiar en el campo”, mientras que la apuesta productiva consiste en sustituir una ganadería lechera rudimentaria que no les permite resistir a los emisarios económicos de la industria de la celulosa, por el uso sustentable y diversificado de sus predios, en su mayor parte de entre cuatro y 12 hectáreas de lomeríos.

Paulo, hermano de Octavio y cuñado de Fátima, tiene vacas. Como las tiene su amigo Sebastián, quien hace tiempo fracasó al tratar de mejorar sus potreros con dosis intensivas de agroquímicos, pues sus costos crecieron más que sus rendimientos. Entonces Paulo, siguiendo las indicaciones de los técnicos de la Universidad, cambió al método de dividir su zona de pastoreo en pequeños potreros e ir moviendo al ganado, que regresa a donde empezó cada 30 días cuando el pasto ya ha tenido tiempo de rebrotar. Con el sistema rotativo, empleando caña de azúcar y otros forrajes de corte como complemento alimenticio y sembrando en el pastizal árboles de sombra y leguminosas, Paulo no tuvo que aumentar sus costos y aun así necesita menos terreno para sus vacas y éstas dan más leche. Octavio, Sebastián, Vicente y Orlando ya están haciendo lo mismo.


FOTO: Manoel Marques

Como ahora les sobra terreno, Octavio y Fátima sembraron una pequeña huerta de café. Pero no de variedades robusta, a sol y con mucha química, como se usa ahora en Brasil, sino de variedades arábigas, sombra y sustituyendo los insumos sintéticos por abonos verdes y control natural de plagas, como se hacía antes. En cuanto tengan cosecha tratarán de venderla a precio solidario, mediante una cooperativa cercana que produce café orgánico y comercializa en el mercado justo.

Casi todos siembran hortalizas orgánicas y árboles frutales. Estos últimos a orillas de los ríos, donde por ley habría que mantener 30 metros por lado de vegetación original (lo que dejaría casi sin tierra a muchos), pero ya convinieron con las autoridades reforestar una franja menor a cambio de extender a toda la parcela el manejo sostenible. También están buscando que se les reconozca y retribuya la captura de agua que conlleva su buen manejo de las parcelas, como ya lo está haciendo el gobierno brasileño en otras regiones.

Y hasta con el eucalipto se reconciliaron. Pero ahora lo plantan en pequeñas extensiones de tierras con mucha pendiente, que con pastos se deslavaban y con árboles se preservan. Además, en vez de una sola clase que sirve nada más para celulosa, meten diez o 12 especies y variedades, que les permitirán obtener madera en diferentes plazos y para distintos usos: carbón, celulosa, cercas, postes, vigas, tablones, muebles... Así, el eucalipto se incorpora armónicamente a una economía diversificada y sostenible, pues en vez de vender o rentar las tierras a los plantadores o de producirlo ellos mismos pero malbaratándolo en pie a las compañías de la celulosa, los campesinos le agregan trabajo y obtienen ingresos mayores y más duraderos, además de que valorizan la finca.

Algunos emprendieron negocios novedosos. Gracias a un programa público, Fátima y Octavio consiguieron un crédito (a siete años y tres de plazo), con el que edificaron una casita para arrendar a turistas de fin de semana. Y como la región es bella, Sao Paulo está cerca, Fátima es platicadora y la parcela diversificada del matrimonio muy disfrutable, se les llena todo el verano.

Don Sebastián y doña Nair crían palomas blancas y copetonas, de las que venden unas treinta cada mes para restaurantes, celebraciones, magos y –según las malas lenguas– para sacrificarlas en ritos de vudú. También hacen un licor de higo que mucho les recomiendo.

Doña Neusa es líder de la asociación y tiene una fabriquita de dulces donde emplea leche y frutas que producen ella y sus vecinos. Las golosinas se incluyen en la merienda escolar de municipios cercanos como Piracaia y Santo André, y se comercializan dentro del programa gubernamental Hambre Cero, que al esquivar intermediarios permite que Neusa pague por la leche 20 por ciento más que otros compradores.


Las vacas de Octavio y Fátima. FOTO: Manoel Marques

En Juanópolis se ven pocos jóvenes, y los miembros de la Asociación de Agricultores, son hombres y mujeres de mediana edad. Entonces el programa de agrosilvicultura es también una lucha contra el tiempo. No basta plantear una alternativa técnica y económicamente viable a la ecocida expansión del monocultivo del eucalipto, hace falta ofrecer a las nuevas generaciones una atrayente opción de vida.

Es costumbre en la región que los muchachos se vayan a Sao Paulo. Ahí se matan trabajando hasta ahorrar lo suficiente para comprarse una moto y volver al pueblo con los bolsillos llenos de dinero. Plata que derrochan en unos días invitando cervezas y cachaza. Cuando se les agota el efectivo regresan a Sao Paulo, venden la moto y vuelta a trabajar como esclavos. No es gran cosa, pero sucede que por esos rumbos no hay nada qué hacer más que esperar a que los viejos se mueran y se pueda vender la tierra. Entonces lo que Fátima, Nair, Neusa, Paulo, Octavio, Sebastián y sus compañeros están haciendo es trajinar para que las fincas familiares no sean prisión sino ventana al mundo, no socavón sino atalaya. Trabajan duro para que aquellos de sus hijos que le tienen afición al campo se puedan quedar en Juanópolis, no a derrengarse por un miserable ingreso de subsistencia, sino a vivir una vida rural digna y venturosa, con los servicios y comodidades a los que todos, en el campo o la ciudad, tenemos derecho.

Recomponer producción y consumo, pide FAO

En las décadas recientes muchos países en desarrollo han modificado su estructura de consumo, abandonando sus cultivos tradicionales a favor de alimentos subvencionados del hemisferio norte o de otros cultivos de Asia como el arroz y han favorecido la producción de rubros para exportación (commodities). La crisis alimentaria abre la oportunidad de sustituir el consumo de algunos alimentos cuyos precios han subido por otros más económicos y reemplazar los alimentos altos en grasa, carbohidratos, etcétera, por otros más nutritivos, lo cual serviría también para afrontar la obesidad. A escala mundial en 2006 el exceso de consumo por parte de los obesos ascendió a unos 20 mil millones de dólares. La crisis alimentaria también llama a reflexionar sobre la protección y la gestión sabia de la biodiversidad: la naturaleza nos ofrece unas 80 mil especies vegetales comestibles, pero se cultivan intensivamente sólo unas 150. La mayoría de los habitantes de la Tierra se alimenta hoy con sólo 20 especies.

Luis Gómez Oliver, consultor internacional de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en presentación en la Cámara de Diputados, 17-junio-08.

Engañando al Hambre: Políticas Chatarra

* Lista presidencial de alimentos, logro publicitario de la industria

Alejandro Calvillo

El aumento del precio de los alimentos viene a agudizar el deterioro de los hábitos alimentarios en México, convertidos hoy día en el mayor problema de salud pública.

No es coincidencia que nuestro país sea el segundo en sobrepeso y obesidad y a la vez el segundo en consumo de refrescos y el primero en consumo de Coca Cola per cápita. Tampoco es coincidencia que seamos el país en que se ha presentado el crecimiento más acelerado del índice de sobrepeso y obesidad en el mundo durante los años recientes y al mismo tiempo haya caído el consumo de frutas y verduras en 30 por ciento en un periodo de 14 años, además de que en ese mismo lapso las familias más pobres aumentaron su consumo de refrescos en 60 por ciento.

La comida chatarra, industrializada y no industrializada, no sólo causa sobrepeso y obesidad sino también desnutrición. Los desnutridos gastan lo poco que tienen, por ejemplo, en la compra de refrescos, que significa hasta el 7 por ciento de sus ingresos.

“Precios congelados”. En medio de estas circunstancias y frente al aumento de precios en los alimentos, el presidente de la República, flanqueado por líderes de la industria procesadora de alimentos, anunció el control de precios de 150 productos hasta diciembre de 2008. El listado no incluyó granos, ni frutas ni verduras; tampoco huevo, pollo o leche. El listado estaba formado, entre otros productos, por 15 diferentes tipos de té, 35 bebidas previamente endulzadas, mermeladas, chiles, salsas para espagueti, una gelatina, un flan, 13 diferentes tipos de sopas enlatadas y otros productos que no forman parte de la canasta básica. Los únicos productos de esa lista que pueden considerarse de valor nutrimental son el atún y las sardinas. El caso del atún corresponde a una de las marcas y presentaciones más caras en el mercado.

El listado lanzado desde la residencia oficial de Los Pinos es, sin duda, más el logro del cabildeo de la industria procesadora de alimentos para que el presidente de la República publicitara una serie de productos y marcas, que una iniciativa efectiva para la protección del gasto en una alimentación sana.

Necesario, consolidar avances. La oportunidad que el gobierno federal tenía, y tiene aún, para responder al aumento de precios y al deterioro de los hábitos alimentarios parece perderse debido al cabildeo de las empresas y la falta de una política integral. Sin duda, la Secretaría de Salud ha dado importantes pasos al dejar atrás la sacrosanta frase empresarial de que “no hay alimentos buenos y malos”, que repitieron funcionarios de Salud sexenio tras sexenio. Frase creada por las empresas para que no se “estigmatizara” ningún producto. La dicotomía impuesta por las empresas había evadido la dicotomía real del problema: hay alimentos recomendables para consumo habitual y alimentos no recomendables para su consumo habitual.

En esta lógica la Secretaría de Salud presentó en febrero pasado la recomendación sobre bebidas donde claramente establece que los refrescos no son aceptables, que si se beben debe ser de manera esporádica. Sin embargo, en el listado presentado por la Presidencia, todas las bebidas incluidas no son recomendables para consumo habitual, por su alto contenido ya sea de azúcares o de sodio.

Otro paso importante de la Secretaría de Salud fue la modificación de los desayunos escolares. Pero en materia de salud alimentaria, aunque se han dado pasos importantes, las medidas no pueden quedar en recomendaciones y debe pasarse a la aplicación de regulaciones: sólo alimentos sanos en las escuelas, prohibir la publicidad de comida chatarra dirigida a niñas y niños, volver obligatoria la instalación de bebederos de agua potable en las escuelas y plazas públicas y lanzar una campaña nacional de orientación nutricional.

De la misma manera, en cuanto al encarecimiento de los alimentos, debemos poner en marcha una política que nos dé seguridad y soberanía alimentarias, que apoye a los pequeños y medianos productores del campo. Ante el alza del precio de los agroquímicos, promover la producción y el uso de abonos orgánicos que ya han demostrado ser más productivos y que ahora tienen mejores precios que los provenientes de la industria minera o el petróleo. Impulsar la producción de granos como arroz y frijol, que tras la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte se vino abajo. La crisis de los energéticos y los impactos del cambio climático nos llevarán a escenarios de crisis de alimentos difíciles de imaginar si no actuamos a tiempo. Se requiere una política de fondo, urgente, encaminada a garantizar la seguridad y la soberanía alimentarias basada en productos sanos y en formas de producción que no degraden aún más la Tierra.

El Poder del Consumidor

¡No! a los refrescos

Recomendaciones de Salud dicen
¡No! a los refrescos

* La industria frena difusión y pretende educar a la población

Por petición de la Secretaría de Salud, un comité de científicos nacionales e internacionales especializados en nutrición y en enfermedades relacionadas elaboró las Recomendaciones de Consumo de Bebidas para una Vida Saludable (RCBVS) las cuales se anunciaron en febrero pasado..

Este esfuerzo es el más encomiable de política nutricional de las dos décadas recientes y sin embargo su difusión está frenada. Sin hacer ruido, la industria agroalimentaria, liderada por ConMéxico –que preside Jaime Zabludowsky, quien fue subsecretario de Negociaciones Comerciales Internacionales Ernesto Zedillo y quien participó activamente en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)–, ha logrado que las RCBVS queden archivadas en los escritorios de la burocracia.

Fuente: RCBVS

Las Recomendaciones –que debieran estar en carteles en las clínicas y hospitales del sector salud, en consultorios privados, en las escuelas y en edificios públicos y que tendrían que difundirse en los medios de comunicación escritos y electrónicos, tal como lo propuso el comité de científicos–, establecen que el consumo de refrescos y aguas de sabor (industrializadas) debe ser cero o esporádico, mientras que el de agua potable, de seis a ocho vasos, y también establece medidas aceptables para leche semidescremada y bebidas de soya sin azúcar, así como para té y café sin azúcar, y limita las bebidas no calóricas con edulcorantes artificiales y los jugos cien por ciento de frutas, la leche entera y las bebidas deportivas y las alcohólicas.

Los autores de las RCBVS, entre quienes está el más reputado experto en nutrición de Estados Unidos, Walter C. Willet, señalan que México enfrenta epidemia de obesidad y diabetes. Que el consumo de bebidas con aporte calórico en el país es de los más elevados, sin precedentes en el mundo (en 1989 los refrescos aportaban 96 kilocalorías diarias per cápita, en 1999 subieron a 130 y para 2006 a 153, mientras que en los mismos años la leche pasó de 176, a 173 y a 134 kilocalorías. El refresco aporta hoy más energía que la leche.

Este consumo de bebidas calóricas “es un factor importante en el desarrollo de la obesidad en México”, afirman las RCBVS.

La industria alimentaria tiene mucho peso, mucha influencia. Con cabildeo intenso en el Congreso y con apoyo de las fracciones priista y panista, ConMéxico ha logrado parar iniciativas legislativas, como la promovida en 2006 y 2007 para reformar las leyes General de Salud y de Protección al Consumidor, a fin de regular la publicidad de la comida chatarra. Sus aliados dieron argumentos de risa, por ejemplo, la panista presidenta de la Comisión de Economía de la Cámara baja, Adriana Rodríguez Vizcarra, dijo que la comida chatarra no es responsable de la obesidad, pues los albañiles toman Coca Cola y comen papas Sabritas y no están gordos.

Para el próximo periodo de sesiones del Congreso, que inicia en septiembre, los presidentes de las comisiones de Salud de los diputados y los senadores –los mismos que impulsaron la polémica Ley General para el Control del Tabaco– prevén promover una ley general de nutrición. Ya ConMéxico está cabildeando para defender sus negocios, y pretende que se sostenga el estado de cosas actual, en que cualquier norma de calidad de los alimentos debe ser consensuada, y en donde la industria se autorregula.

Ello, amén de los “esfuerzos” que los empresarios están haciendo por educar a la sociedad por medio de fundaciones como la Nestlé, la Kellog’s o la Pepsico. Esta última, con su Programa Vive Saludable Escuelas, con el que difunde desde septiembre del año pasado supuestas prácticas de alimentación y deportivas en las escuelas, al tiempo que publicita su chatarra de Sabritas, Sonric’s, Pepsicola, Quaker y Gatorade. Coca Cola también hace lo suyo, con su campaña Movimiento Bienestar, con el cual introduce la venta de sus productos en las escuelas con la fachada de inducir el ejercicio físico en los niños de cuatro mil escuelas públicas. (LER)

martes 15 de julio de 2008

Malas noticias en la agricultura mexicana

martes 15 de julio de 2008

Luis Hernández Navarro


Hay malas noticias para el campo mexicano. El Congreso de Estados Unidos recientemente aprobó la Ley de Agricultura, Nutrición y Bioenergía de 2008, conocida como Farm Bill. El 15 de mayo pasado los legisladores de ese país autorizaron un presupuesto de casi 300 mil millones de dólares para programas agrícolas y de ayuda alimentaria hasta el año 2012. Destinarán, en promedio, alrededor de 60 mil millones de dólares anuales a estas actividades.

La desigualdad de los recursos destinados al agro en ambos países es abismal. Y ello es malo para México porque sus relaciones comerciales agrícolas no son de cooperación y complementación comercial, sino de competencia.

Los apoyos que reciben los grandes agricultores y compañías agroindustriales en ese país les permitirán seguir conquistando el mercado mexicano, que antes era abastecido por los productores nacionales, y evitar que los mexicanos sean competitivos en territorio del Tío Sam.

El Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal 2008 acordado en México es de alrededor de 250 mil millones de dólares. Esto significa que el gasto rural y de apoyo a la nutrición de nuestro vecino del norte será equivalente a poco menos de una cuarta parte de todo el dinero destinado al funcionamiento del Estado mexicano.

A pesar del enorme déficit fiscal que sacude la administración pública estadunidense, y de vivir una época de gran prosperidad gracias a los altos precios de los productos agrícolas, la nueva ley agrícola fue apoyada tanto por el candidato demócrata Barak Obama como por el republicano John McCain.

La Farm Bill 2008 destinará alrededor de 43 mil millones a subsidios agrícolas para el cultivo de arroz, algodón, caña de azúcar, maíz, soya, trigo, entre otros. Según Chuck Connor, secretario de Agricultura de Estados Unidos, las subvenciones aprobadas en esta legislación “incrementan las distorsiones al comercio en 17 de los 25 productos que abastecemos”.

La ley mantiene los altos subsidios a la fabricación de etanol a partir del maíz, desviando la cuarta parte de su cosecha a este propósito. Entre las consecuencias inmediatas de esta medida está incrementar el precio del grano y el de la carne de pollo y res. Además, presiona a reconvertir los terrenos sembrados con pastos nativos en maizales, lo cual destruirá importantes hábitats que son el hogar de numerosas formas de vida silvestre en peligro de extinción.

La ley agrícola incrementa los precios de apoyo a la caña de azúcar y garantiza que 85 por ciento del mercado doméstico sea abastecido por la producción local. El gobierno desembolsará para ello 130 millones de dólares al año y los consumidores deberán pagar alrededor de 2 mil millones de dólares anuales más por el azúcar que consuman. Simultáneamente se limitan las posibilidades de que otras naciones sembradoras de caña exporten el dulce a Estados Unidos.

La norma no sólo incrementa los subsidios que ya recibían productos, sino que otorga subvenciones a otros nuevos. Los productores de espárragos, por ejemplo, recibirán 15 millones de dólares. Los criadores de caballos de carrera de Kentucky tendrán exenciones fiscales por 93 millones de dólares.

La nueva legislación aprobó también 23 mil millones de dólares por concepto de ayudas para asegurar las cosechas. Mientras la inmensa mayoría de los productores mexicanos –y del resto del mundo– deben afrontar solos la incertidumbre del mal tiempo o de las plagas o, si tienen suficiente capital, contratan con su dinero seguros para resguardarse de posibles desgracias, los agricultores estadunidenses recibirán de su gobierno los recursos para hacerlo.

En un momento de hambrunas, la Farm Bill 2008 no ayudará a combatir el hambre en el mundo. Menos de uno por ciento del presupuesto se destinará a proporcionar ayuda alimentaria a otras naciones. Además, la mayoría de la que se otorgue deberá ser adquirida de productores estadunidenses y trasladada en transportes que pertenezcan a compañías de Estados Unidos, lo cual permitirá librarse de superávits y erosionar los mercados y la capacidad de producción locales. Los recursos acordados para compras en efectivo por este rubro fuera de este país son de apenas 15 millones de dólares.

Contra lo que pudiera suponerse, los subsidios agrícolas no están dirigidos exclusivamente hacia los agricultores familiares. Pueden recibir pagos directos aquellas personas que hayan obtenido ingresos agrícolas hasta de 750 mil dólares anuales, o hasta de millón y medio de dólares, en caso de que se trate de un matrimonio de granjeros. Presentadores de televisión como David Letterman y herederos como David Rockefeller, que tienen granjas, recibirán estos recursos.

La Ley de Agricultura, Nutrición y Bioenergía de 2008 será una catástrofe para el campo mexicano. Sin políticas de protección comercial para defender a los productores nacionales, la competencia por los mercados agrícolas será mayor y más desigual.

La única veladora que los funcionarios agropecuarios y comerciales mexicanos prendieron fue para que se alcanzara un acuerdo internacional agrícola que baje los subsidios en el marco de la ronda de Doha. Pero esa veladora se apagó. No habrá acuerdo. Ahora no tienen dispuesto plan alternativo alguno.

¿Qué ha hecho la Secretaría de Agricultura para enfrentar lo que la revista The Economist llamó “la cosecha de la desgracia”?

Alberto Cárdenas, el encargado del despacho, declaró tímidamente, a comienzos de este año, junto a su colega canadiense, que la nueva ley tendría consecuencias negativas para el comercio regional. Pero fuera de eso no se conoce crítica o protesta alguna, mucho menos medidas para blindar a los productores nacionales.

¿Qué ha hecho el Congreso de la Unión? Que se sepa, nada.

Vivimos una grave crisis alimentaria mundial. La nueva Farm Bill agravará sus efectos en México. ¿Se darán cuenta de ello nuestros políticos?

sábado 12 de julio de 2008

El maíz y los vampiros trasnacionales

Ana de Ita


La cosecha de maíz en Sinaloa –corazón de la agricultura industrial en México– está por terminar, con una producción récord cercana a los 5 millones de toneladas.

Cuatro empresas trasnacionales controlan 66 por ciento de la oferta del grano, con sus correspondientes subsidios, y en la pista de la crisis de los precios agrícolas conducen la comercialización y distribución del alimento esencial de los mexicanos.

Desde la década de los 90 el gobierno renunció a regular el mercado del maíz y el resto de los productos básicos y dejó este jugoso negocio en manos de las trasnacionales. Cuando la producción excedentaria de Estados Unidos inundaba el mercado de México a precios dumping, las corporaciones, que son también las principales importadoras, exigían subsidios al gobierno para comercializar la cosecha nacional. Los “programas de apoyos directos por excedente de comercialización” de la Secretaría de Agricultura les permitieron engrosar sus ganancias.

A partir de 2006, el escenario agrícola mundial cambió y no hay más excedentes de alimentos a precios baratos; sin embargo, el gobierno mexicano se ha rehusado a cumplir sus funciones de regulación y las trasnacionales mantienen el control del mercado.

El precio internacional del cereal ha llegado a niveles sin precedentes; a finales de junio cerró en 282 dólares por tonelada, y se espera que continúe en ascenso, para llegar en diciembre a cerca de 310 dólares la tonelada, debido al aumento de la demanda para la producción de etanol, usado como agrocombustible y porque se ha convertido en uno de los productos más atractivos para los inversionistas bursátiles que actualmente controlan en instrumentos de futuros la mitad de los inventarios de Estados Unidos.

Para detener la ofensiva de los precios, el gobierno mexicano, fiel al libre comercio, estableció desde el año pasado un programa de compras anticipadas de maíz blanco. Para la actual cosecha de Sinaloa (ciclo otoño-invierno 2007-2008) el programa ampara la compra de 3.85 millones de toneladas, que serán subsidiadas hasta con 625 pesos cada una, destinados a apoyar los costos del flete a las regiones de consumo, los de almacenamiento y financieros, el cabotaje o flete para la exportación, un subsidio de 200 pesos si el grano se destina al consumo de ganado, y la mitad del costo de las “coberturas” utilizadas para proteger el precio pagado. Maseca compró 922 mil toneladas, Cargill 900 mil, Minsa 317 mil y Archer Daniels Midland, vinculada a Maseca, otras 86 mil. Estas corporaciones, junto con algunas industrias ganaderas como Bachoco, SuKarne y otras empresas menores, se repartirán el mercado, y los correspondientes subsidios.

Pero la comercialización de maíz es un negocio, y mientras los acopiadores pagaron a los agricultores de Sinaloa entre 2 mil 700 y 2 mil 800 pesos por tonelada, el control de la oferta que ejercen les permite presionar los precios al alza. A finales de mayo, antes de que las trasnacionales reditaran una nueva crisis de la tortilla, subiendo de manera abrupta los precios, el gobierno acordó incrementos escalonados en los precios de venta del grano, que van desde 3 mil 450 pesos en julio, hasta llegar a 3 mil 950 pesos en noviembre, además de aumentar 100 pesos a los subsidios por tonelada (La Jornada, 02/6/08).

Los más de 60 mil molinos dedicados a la elaboración de masa y tortillas que existen en el país son principalmente pequeños negocios familiares, sin capacidad de compras anticipadas, ni de almacenamiento, por lo que recurren semanalmente a las comercializadoras para su abasto de grano. Cargill surte a alrededor de 2 mil molinos en la ciudad de México.

El precio de venta del maíz pactado para noviembre implica un significativo aumento de 17 por ciento y se coloca por arriba del precio internacional esperado. Por su parte, los agricultores se protegieron con coberturas y esperan el pago de una compensación que les permita alcanzar los 3 mil 354 pesos por tonelada al que cerraron sus contratos de futuros.

En este entorno de especulación financiera y disputa por las ganancias que arroja la producción y comercialización de maíz, el margen del gobierno para evitar nuevos aumentos al precio de la tortilla es muy estrecho, mientras los vampiros trasnacionales se fortalecen.

jueves 3 de julio de 2008

La (In) Seguridad Alimentaria

03.07.08 - MUNDO

José Gómez Cerda *

Adital -
Uno de los problemas de mayor actualidad y temas vitales para los trabajadores y sus familias, a nivel mundial, es la seguridad alimentaria, pero sería mejor tratar sobre la in-seguridad alimentaria, que es la triste realidad de la mayoría de la población mundial.
La globalización, que centraliza todo en el mercado, la competitividad, la eficacia y el achicamiento del poder del Estado, ha sido incapaz de mejorar las condiciones de vida y trabajo de los sectores más pobres, olvidando la reforma agraria, la producción agrícola y por lo tanto la seguridad alimentaria.

Según el Director General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), confirmado por el Director de la FAO, en los últimos 4 meses hemos retrocedido 7 años en materia de hambre, miseria y seguridad alimentaria, y nos alejamos mucho para el cumplimiento del punto no. 1 en los objetivos del milenio, de reducir el hambre y la pobreza.

En los países ricos corren el temor a comer alimentos sanos, cuando diversas enfermedades y factores inciden en la salud de los animales. La contaminación de alimentos con la dioxina, la fiebre aftosa, " las vacas locas "( E.B.B.) y los productos alimenticios con Organismos Genéticamente Manipulados ( OGM), mantienen a los ciudadanos de países ricos en una incertidumbre; por otras razones, entre ellas la pobreza y la mala distribución de las riquezas, mas de 900 millones de personas, situados en los países pobres, viven en la " inseguridad alimentaria ".

La transmisión de enfermedades, de animales a personas humanas, por medio de la alimentación, ha puesto en crisis el consumo de muchos productos.

En los últimos tiempos ha aumentado la preocupación por la seguridad y la calidad de los productos alimenticios. Los consumidores exigen garantías de los alimentos que compran o que comen, aun cuando existen normas de calidad.

Últimamente ha aumentado la demanda de productos "biológicos", producidos sin muchos plaguicidas, herbicidas químicos o medicamentos animales. La superficie dedicada a la agricultura biológica ha aumentado, pero mucho más ha crecido el cultivo de agricultura con O.G.M.

En los últimos 100 años se han perdido unas tres cuartas partes de la diversidad genética agrícola, y de 6 300 especies animales, 1 350 corren peligro de extinción o ya han desaparecido.

LA INSEGURIDAD ALIMENTARIA

La inseguridad alimentaria es una de las principales causas del sufrimiento humano, produce pérdidas de productividad, escasos rendimientos laborales, disminuye la capacidad de adquirir los conocimientos y limita los resultados educativos de los jóvenes.

Las personas que sufren hambre por su condición de pobreza, son humanos, tienen cualidades no exploradas, su talento no es aprovechado, en muchos casos viven aislados de los progresos de la humanidad.

Más de 1.000 millones de personas viven actualmente en la pobreza y carecen de seguridad alimentaria, de ellos el 50% pasan hambre, en muchos casos "hambre crónica". Cada minuto mueren 15 niños por falta de alimentos, agua limpia y asistencia médica elemental.

La demanda de alimentos es superior a la oferta, especialmente en los países en vía de desarrollo, donde los problemas de desnutrición son angustiosos.

En los últimos dos años África aumentó la demanda de tubérculos y raíces en 40 millones de toneladas, pero la producción solo aumentó en 21 millones, lo que ha dejado un déficit de 19 millones de toneladas de estos alimentos básicos, lo cual se cubre con importaciones de cereales (que venden las empresas multinacionales), a precios elevados, lo que ha planteado una nueva crisis económica.

FACTORES DE INCIDEN EN LA INSEGURIDAD ALIMENTARIA:

Existen varios factores que contribuyen a que millones de personas, especialmente en la zona rural, pasen hambre y malnutrición.

La situación de pobreza.
La mala distribución de las riquezas
El rápido aumento de la población.
La falta de empleos, ingresos y poder adquisitivo de los sectores mas pobres y marginadores de la sociedad.
La insalubridad del medio ambiente.
La falta de formación básica y la mala inversión de los ingresos.

La seguridad alimentaria depende fundamentalmente del crecimiento del sector agrícola, que es la garantía para el suministro estable, armónico y suficiente de los alimentos. Cuando esto se produce ejerce efectos multiplicadores como el empleo, mayores ingresos y estabilidad en las familias agrícolas.

Es necesario brindarla a los trabajadores agrícolas el acceso a la tierra y a los recursos que aseguren la fertilidad del suelo, su conservación y los recursos hídricos, lo que ofrecerá un crecimiento sostenible a largo plazo.

En la actualidad, por falta de incentivos, la migración masiva de las zonas rurales a las ciudades industrializadas aumenta cada año, causando el abandono del cultivo de la tierra y la disminución en la producción de alimentos tradicionales.

"Existe seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimentarías y sus preferencias en cuanto a los alimentos a fin de llevar una vida activa y sana".

Pero estamos muy lejos de tener SEGURIDAD ALIMENTARIA, especialmente en la mayoría de los países pobres del tercer mundo.

Lo que realmente tenemos es "INSEGURIDAD ALIMENTARIA", que se refiere a "personas desnutridas, con vulnerabilidad y en mal estado nutricional"

El término "desnutridas" se aplica a aquellas personas que, de forma permanente, consumen una cantidad de alimentos insuficiente para sus necesidades, desde el punto de vista de las calorías ingeridas.

La inseguridad alimentaria puede ser crónica o transitoria. Cuando es crónica, se produce la desnutrición.

La inseguridad alimentaria crónica, es decir, la desnutrición, es la consecuencia directa de un consumo insuficiente de alimentos a lo largo del tiempo.

La inseguridad alimentaria suele clasificarse como crónica cuando una persona no logra obtener normalmente cantidades suficientes de nutrientes, y transitoria cuando se trata de una reducción temporal. Pero también las personas que padecen inseguridad alimentaria crónica pueden experimentar fluctuaciones en cuanto al grado de inseguridad a lo largo del tiempo.

La vulnerabilidad es el conjunto de factores que sitúan a las personas ante el riesgo de sufrir inseguridad alimentaria, incluidos los factores que afectan a su capacidad de subsistencia.

Se entiende por estado nutricional, la situación fisiológica de las personas, que está determinada por la ingesta de alimentos, las prácticas de atención y las condiciones en materia de salud y saneamiento.

CUALES SON LAS REGIONES Y PAÍSES DONDE SE SUFRE LA INSEGURIDAD ALIMENTARIA?

38 países afrontan una situación de urgencia alimentaria, originada principalmente por las condiciones meteorológicas adversas y por los disturbios civiles.

Las condiciones económicas también pueden ocasionar vulnerabilidad e inseguridad alimentaria si los bienes e ingresos no se distribuyen de forma equitativa entre la población, o cuando la inversión del sector público y privado es insuficiente o está sesgada.

Las condiciones políticas pueden afectar positiva o negativamente a la seguridad alimentaria. Las estructuras políticas que fomentan la participación de la población tienden a reducir la vulnerabilidad, pero la existencia de conflictos civiles es un factor de vulnerabilidad que puede limitar las oportunidades comerciales y en materia de empleo y comportar la pérdida de bienes, la destrucción de infraestructura social y física, e incluso el desplazamiento de sus hogares de las familias afectadas.

En ocasiones, el nivel más elevado de desnutrición se da en poblaciones que viven en zonas afectadas por conflictos crónicos. La incidencia de los conflictos civiles es el factor de vulnerabilidad política y está representado por el porcentaje de países que experimentan situaciones de urgencia.

Las condiciones sociales, incluso la situación de los servicios sociales y las actitudes sociales predominantes, influyen notablemente en la vulnerabilidad y la inseguridad alimentaria.

Es poco probable que exista desnutrición en aquellos lugares en los que la población tiene acceso a infraestructuras sociales tales como la enseñanza primaria, los centros de asistencia sanitaria y los servicios de extensión rural.

Los hábitos tradicionales de la población determinan el tipo de alimentos que consumen, la forma en que se distribuyen los recursos y los alimentos disponibles y las formas de higiene, preparación de los alimentos y prácticas de asistencia predominantes.

EL ESTADO DE LA INSEGURIDAD ALIMENTARIA EN EL MUNDO

En la Cumbre Mundial sobre la Alimentación celebrada en 1996, y retomada en el 2002, los líderes mundiales se comprometieron a reducir el número de personas que padecen hambre a unos 400 millones para el año 2015. Al ritmo que se avanza actualmente, es decir, una reducción de unos 8 millones al año, no existe posibilidad alguna de alcanzar este objetivo.

Según el informe de la FAO el estado de la seguridad alimentaria en el mundo, la disminución actual registrada no indica que se haya conseguido un avance uniforme en todo el mundo; los datos revelan que en la primera mitad de esta década, solo 37 países consiguieron reducir los niveles de subnutrición, en un total de 100 millones. En el resto del mundo en desarrollo, el volumen de población que pasa hambre aumentó en cerca de 60 millones.

El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo también se pone de relieve que el problema del hambre no sólo afecta a los países en desarrollo. En este informe se presenta la primera valoración referente a la cantidad de personas que sufren subnutrición en el mundo desarrollado, que arroja la cifra de 8 millones en los países industrializados, y 26 millones en los países en transición.


* Presidente de la Asociación Dominicana de Periodistas y Escritores (ADPE)

miércoles 2 de julio de 2008

"Por un Modelo Productivo que garantice la soberanía alimentaria de los Pueblos"

30.06.08 - AMÉRICA LATINA

Cumbre de los Pueblos del Sur: Declaración de Posadas*

Adital -

*DECLARACION DE POSADAS - MISIONES

Desde la Cumbre de los Pueblos del Sur "Por un modelo productivo que garantice la Soberanía Alimentaria de los Pueblos" reunida en Posadas - Misiones, República Argentina, los días 27 al 29 de Junio de 2008, ratificamos firmemente nuestra convicción y apuesta política en la integración de los Pueblos de América, como medio para profundizar la democracia y cambiar el modelo de desarrollo para hacer posible la verdadera realización de los derechos humanos en su integralidad.

El modelo de desarrollo que las políticas neoliberales han venido implementando en la región continua promoviendo la degradación ambiental, la profundización de la exclusión social, el desalojo de los campesinos y pueblos originarios de sus tierras con la contrapartida de extranjerización de los territorios y las desigualdades en nuestros países.

La expansión de los monocultivos (soja, eucaliptus, pinos y caña de azúcar) promueve la explotación no sustentable que acelera la destrucción masiva de la naturaleza, el cambio climático y el riesgo de catástrofes naturales. El auge de los agrocombustibles que ahora se fomenta para sostener el patrón de consumo de los países industrializados, profundizará estas consecuencias devastadoras para el medio ambiente y para nuestros pueblos.

En contrapartida, defendemos la soberanía alimentaria, cuyos principios articulan políticas de autonomía productiva en base a las necesidades de los pueblos, y no supeditadas a las demandas del mercado mundial. Es urgente implementar reformas agrarias integrales basadas en los principios de la soberanía alimentaria y territorial de los pueblos campesinos e indígenas.

Nos oponemos a la construcción de más represas en la región (Corpus, Garabí, Santo Antônio e Jirau-Rio Madeira, Belo Monte, entre otras) muchas de ellas incluidas en la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional de Sudamérica (IIRSA) destinadas fundamentalmente a reforzar el modelo exportador de recursos naturales generando nueva deuda social y ecológica. Apoyamos la presentación de las Medidas Cautelares presentadas a la OEA por los afectados por la construcción de las grandes represas (Yaciretá y Belo Monte) por las violaciones a sus Derechos Humanos.

El proceso de integración energética en curso debe ser desarrollado a partir de la recuperación de la soberanía sobre los recursos energéticos de la región. Este proceso debe basarse en el fortalecimiento de las empresas estatales de energía, la nacionalización de los recursos estratégicos y la utilización de la renta así conseguida en la construcción de un desarrollo sustentable con políticas de redistribución del ingreso y la construcción de nuevas matrices a partir de fuentes renovables de energía, donde la prioridad sea garantizar el acceso digno de todos los habitantes del continente a los bienes energéticos.

Demandamos la urgente renegociación de los Tratados de Itaipú y Yacyretá con el fin de establecer un precio justo por la energía pagada al Paraguay. Es necesaria también una auditoria de la deuda resultante de los injustos términos de los tratados firmados por los gobiernos dictatoriales del Paraguay, Brasil y Argentina.

Consideramos que el Banco del Sur representa una oportunidad de cambio en la lógica económica actual. Exigimos que los gobiernos garanticen el acceso público a la información y la participación social en las decisiones del Banco. En este sentido, asumimos desde los movimientos y organizaciones sociales el desafío y la tarea de hacer que esta herramienta esté al servicio de las necesidades de los hombres y mujeres de nuestros pueblos.

Expresamos nuestro apoyo al proceso de Auditoría Integral del Crédito Público iniciado en Ecuador y manifestamos nuestra expectativa de que contribuya al logro de justicia para los pueblos y el fin de la dominación y el saqueo instrumentado a través de la deuda. Al mismo tiempo que vemos con beneplácito la intención política de Bolivia y Venezuela de retirarse del CIADI y solicitamos a los países del Mercosur que participan del mismo, a seguir este ejemplo.

La integración de los pueblos implica, para nosotros, considerar las diferencias entre los mismos como una expresión de la diversidad cultural, a la vez que un desafío para que a través de la complementariedad y la solidaridad mutua se conquisten mejores condiciones de vida para todos. El combate a las asimetrías no puede agotarse en medidas compensatorias y desarticuladas, sino que debe contribuir a resolver los problemas estructurales que impiden la autonomía y el bienestar de nuestros pueblos.

Asimismo es urgente implementar políticas de estado que apunten a proteger a las comunidades y las estructuras políticas locales de la ofensiva de los grandes intereses económicos nacionales y transnacionales que a través de la corrupción influyen en el rumbo de los gobiernos y las políticas públicas en favor propio.

Una vez más, rechazamos todas las formas de discriminación, basadas en el género, las razas y etnias, la orientación sexual, las creencias o religiones, las ideologías, el origen, o cualquier otra distinción que menoscabe los derechos de las personas y limite el ejercicio de la ciudadanía.

La integración que queremos requiere la inclusión de la diversidad de los sujetos sociales y culturales basada en el reconocimiento de los territorios de los pueblos y naciones indígenas, que inclusive muchas veces sobrepasan las fronteras de los Estados nacionales.

Las instituciones del Mercosur deben garantizar la transparencia y el acceso a las informaciones substanciales de las negociaciones y deben incluir mecanismos que viabilicen el diálogo e interacción entre pueblos y gobiernos, estimulando formas de democracia participativa y control social.

Exigimos que los presidentes del Mercosur se expidan urgentemente sobre la vergonzosa Directiva de Retorno recientemente aprobada por la Unión Europea, que implica una flagrante violación a los derechos humanos y a todas las normas internacionales que los protegen pues permite la detención por hasta 18 meses de los migrantes indocumentados y su expatriación así como la de su familia, incluyendo los niños menores de edad.

Todas las personas deben tener garantizado el derecho a migrar y gozar de todos sus derechos en el país de destino (en particular sus derechos sociales y laborales). Pero defendemos también el derecho que todas las personas tienen a no migrar, a poder elegir quedarse en su tierra, en su comunidad y no verse empujado a emigrar por motivos económicos o políticos. La garantía de este derecho a no migrar esta dada por la transformación del modelo productivo que camine hacia el fin del hambre y la pobreza y la soberanía alimentaria.

En el marco de la necesaria democratización de la justicia en nuestros países, defendemos una amplia política de acceso a una justicia independiente de los demás poderes y de la influencia de los intereses económicos.

Denunciamos el avance de la criminalización de la protesta social en la región, estimulada por las llamadas Leyes anti-terroristas promovidas por la administración Bush e implementadas por diversos gobiernos de la región. Pedimos la derogación urgente de estas leyes y el fin de la criminalización de los líderes sociales del campo y la ciudad perseguidos y procesados - en particular en esta región, a muchos de los que resisten el avance de las represas, como a los pobladores del Barrio El Brete, aquí en Posadas, Misiones.

Es urgente también el fin del proceso y liberación de los seis ciudadanos paraguayos detenidos en Argentina por tratarse de una persecución política y una violación de los derechos humanos fundamentales, solicitando el respeto a los acuerdos referentes al asilo político. Pedimos justicia y castigo a los responsables de los asesinatos de Carlos Fuentealba, Maximiliano Kosteski y Darío Santillán. Exigimos la aparición con vida de Julio López. Los presidentes del Mercosur deben poner especial empeño para resolver esta situación.

Rechazamos el reinicio de la operación de la IV Flota de los Estados Unidos en las aguas del Caribe y el Atlántico Sur, con el objetivo de mantener el control militar sobre la región actualizando viejas prácticas imperialistas sobre América Latina. Exigimos, así también, el fin de los ejercicios militares conjuntos y la presencia de marines
estadounidenses en el Paraguay.

Así mismo, demandamos de los gobiernos de la región el inmediato retiro de las tropas de Haití y de la MINUSTAH (Misión Militar de ONU) en su conjunto.

Las organizaciones y movimientos sociales de los países del Mercosur reunidos en Posadas ratificamos nuestra voluntad de seguir impulsando una verdadera integración que permita construir la soberanía desde y para los pueblos del Sur.

En el marco de la profundización de la democracia en la región, exigimos el rápido avance del juicio y condena a los genocidas de las dictaduras militares. Y en particular pedimos justicia en el proceso a los asesinos de Alfredo González, Decano de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNAM, brutalmente torturado y asesinado por el régimen militar argentino, y dedicamos esta Cumbre a su memoria.

Posadas, Argentina, 29 de junio de 2006

Más información en: http://movimientos.org/cpsur